"¿Qué es el Principio de Incertidumbre? El concepto que describe que el mismo acto de observar cambia el objeto observado."
Antes de explicar la cuestión de la incertidumbre, empecemos por preguntar: ¿qué es la certidumbre? Cuando conocemos de forma exacta una característica o hecho acerca algo, tenemos certidumbre sobre ese dato, sea cual fuere.
¿Y cómo llega uno a saber una cosa? De un modo o de otro, no hay más remedio que interactuar con el objeto de estudio. Quizá haya que malearlo, quizá que romperlo, quizá que examinarlo, o quizá simplemente mirarlo para ver dónde está. Pero grande o pequeña, tiene que haber interacción.
Pues bien, esta interacción introduce siempre algún cambio en la propiedad que estamos tratando de determinar. O digámoslo así: el aprender algo modifica ese algo por el mismo hecho de aprenderlo, de modo que, a fin de cuentas, no lo hemos aprendido exactamente.
Inmediatamente, eso me lleva a pensar que jamás podremos conocer aquello que realmente nos interesa. Y no sólo aplicado a predicciones futuras, al qué pasará; ni tan siquiera al qué está pasando ahora, sino incluso al qué ha pasado. Quizá incluso aquello que ya ha pasado sea susceptible de cambiar, por increíble que parezca, por el simple hecho de querer entenderlo. O al menos la visión subjetiva de por qué ocurrió lo que ocurrió.
Supongamos este principio cierto, y tiremos hacia delante para tomar conclusiones. Por un lado, mientras más queremos conocer algo, más interactuamos con ello y más llegamos a cambiarlo. Sin embargo, cuando realmente ese algo nos interesa, no podemos inhibirnos y desentendernos, por tanto nuestra necesidad cognitiva hará que ineludiblemente lo modifiquemos. Luego, si no podemos conocer lo que realmente es, ¿seríamos capaces de controlar cómo modificarlo hasta el punto de convertirlo en lo que queremos que sea? A medias, pienso yo.
Por un lado es cierto que el "cómo ver las cosas" afecta directamente a cómo éstas son; lo que habitualmente se conoce como "precipitar los acontecimientos". Como ejemplo práctico, se me ocurre imaginar a una persona conduciendo temerosa su coche, subiendo una montaña cuya carretera esté cubierta de hielo. Sin duda ese miedo afectará directamente a su conducción, hasta el punto de que los nervios puedan jugarle una mala pasada y hacer mucho más probable ese accidente que quizá, aislado de la interacción de ese miedo, no hubiese ocurrido. En el lado contrario, podemos plantear este mismo ejemplo, pero con una persona con mayor dominio sobre su habilidad en la conducción y una mayor templanza sobre sus nervios. En este caso, la observación del hielo y el consecuente aumento de la atención y la precaución, podrán hacer mucho menos probable el accidente de lo que lo sería ante el desconocimiento.
Sin embargo, ¿nos da el conocimiento pleno control sobre el devenir de las situaciones que nos rodean? Obviamente no, pienso yo. Primero, porque somos limitados, y nunca somos capaces de conseguir plenamente nuestros objetivos. Y segundo, y más interesante a mi juicio, es porque no estamos solos. Todos interactuamos modificando cosas, y quienes son conscientes de ello, también lo hacen buscando objetivos. Objetivos que, muchas veces, se aplicarán en los mismos ámbitos y chocarán unos con otros. Y es aquí donde empiezo a creer que este principio de incertidumbre se retroalimenta, pues por un lado nuestra interactuación con la realidad la cambia, pero somos conscientes de ese cambio. Pero la interactuación del resto nos puede resultar desconocida o incomprensible. Y entonces tendremos enfrente una realidad que, ni siquiera sin nuestra observacion, se muestra en estado puro. Y tras nuestra interacción, puede llegar de fuera una segunda, y cambiar radicalmente la modificación que habíamos logrado.
Llegados a este punto, sólo nos quedan dos opciones: empezar una lucha de interacciones intentando llegar hasta nuestro objetivo (macroscópica y teóricamente, tendiendo hasta el irreal infinito, esto podría suponer la destrucción del universo), o asumir que no podemos controlarlo todo (es más podemos controlar muy pocas cosas) y tampoco podemos conocerlo todo (es más, realmente no podemos conocer nada, porque el simple hecho de conocerlo hace que lo cambiemos y no sea puro).
Así que llegados a este punto, sólo se me ocurre una verdadera solución práctica: construyamos algo que sea lo más independiente posible, que sólo dependa de nosotros. Hagamos que el sentirnos bien con nosotros mismos dependa de la forma más autónoma posible de nuestras acciones, y no de los resultados de éstas, que vienen manchadas por los actos (a veces buenos, a veces malos) del prójimo. Pretendamos entendernos a nosotros mismos, y no pretender entender al resto cuando se nos muestren opacos, pues el hecho de que se muestren opacos es una interacción lo suficientemente fuerte como para jamás poder llegar a conocer que había detrás (y digo "había" porque, según lo dicho, lo que había ya no lo hay, ha cambiado, y no llegaremos a conocerlo). Y seguramente el conocernos, el saber qué queremos y el ser consecuente en nuestros actos no nos garantice ningún resultado. Pero a mí me parece suficiente...
¡FELIZ NAVIDAD Y BUEN AÑO 2010 A TODOS!
14 dic 2009
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)

9 comentarios:
Punset, sal del cuerpo de Valle!!!!!!!
No me he enterao de na.
Ya te vale.
B7s.
Pues creo haberlo entendido,aunque hacía el final. No pretender la prefección, sino entendernos y actuar según nuestro criterio, espectativa y situación, que casi nunca coincidirá con otro. Si lo hace, ¡bingo!
Buena navidad, valle;)
un beso
aps, soy mek
Has entendido muy bién Mek, también te deseo una muy feliz Navidad. Un beso. Valle
Gall, haz realmente lo que quieras hacer, sin dejarte influir con el pensamiento de cuales serán las consecuencias,ya las asumiras si llegan, aunque lo que quieras no coincida con lo que debieras. Un beso Valle.
asi es,
alcanzando la madurez,
si es necesario.
hasta cierto punto de acuerdo con tu incertidunre
FELIZ AÑO
Publicar un comentario