Soñamos porque imaginamos. Imaginamos una realidad mejor que la que nos está tocando vivir. Porque como humanos somos inconformistas, y siempre imaginaremos nuestra vida mejor de lo que la realidad nos la presenta, siempre querremos quitarnos problemas por livianos que éstos sean, y siempre querremos alegrías más motivadoras e ilusionantes, por mejores que sean las que tengamos. Soñamos porque necesitamos ilusiones, necesitamos estimularnos.
Soñamos porque queremos. Queremos a veces tanto como para que lo querido ocupe lo más profundo de nuestro subconsciente, y se manifieste cuando cerramos los ojos y bajamos la guardia. Quizá sea por ésta la razón por la que deberíamos tener muy en cuenta con qué soñamos, porque nos puede estar revelando cosas sobre nosotros mismos de las que ni tan siquiera somos conscientes. Claro, que para ello deberíamos de conocernos lo suficiente como para saber qué nos estamos queriendo decir a través de esas encriptadas imágenes oníricas... Soñamos porque hay cosas que nos importan casi más que nosotros mismos.
También soñamos porque hemos vivido. Y quizá, como somos tan ruidosos cuando estamos despiertos, sin saberlo usamos los sueños para recordarnos aquellas cosas que deberíamos de recordar siempre, que tan importantes han sido, que tan felices nos han hecho, y que tanto nos han marcado. Soñamos porque no debemos de olvidar.
Pero lo bonito de los sueños es cuando somos capaces de tenerlos estando despiertos, de vivir soñando. Cuando somos capaces de imaginar con los ojos abiertos. Cuando en nuestro día a día tenemos cosas que hacen que nuestra mente viaje entre ilusiones, directo a lo posible aunque a veces pueda alejarse de lo real; y no sólo imaginamos ese camino, sino que nos arriesgamos a seguirlo. Es entonces cuando una luz se nos enciende para permitirnos ver qué es lo que queremos, qué es lo que de verdad nos importa.
Porque esa es otra parte de soñar despierto, tener plena conciencia de nuestras prioridades, de qué es más importante para nosotros. Cuando te descubres pensando en algo sin relación con el contexto en que te encuentras, eso es soñar despierto. Estar hablando de la crisis con una amiga, pero descubrir que tu mente está pensando en quien verás después. Estar tratando un asunto de trabajo, y sin embargo que tu cabeza ya esté embarcada en aquello que harás esta tarde. Sí, eso es soñar despierto, descubrir qué es lo que realmente nos importa, qué es lo que realmente queremos.
E incluso creo que soñamos despiertos a causa de los miedos. Sí, porque miedos tenemos todos, pero sólo algunos se atreven a no cerrarles los ojos, a afrontarlos, y a luchar no sé si contra ellos, o con ellos. Y es en ese momento cuando nos hacemos más vulnerables a que nuestros terrores nocturnos nos acosen de día. Pero es necesario, porque abrazado a la almohada no se resuelve nada, no llegamos a lo que queremos, pero sí afrontando el vivir una autentica pesadilla si es necesario, con tal de dejarlos atrás en nuestra vida, y seguir adelante, directos a la meta que nos atrevemos a imaginar, y sin que nos acosen los fantasmas del pasado.
Vivir, soñar. Vivir soñando, que es como de verdad se vive, y no se deja pasar la vida. Fijandonos una meta, y luchar por ella por encima de nuestros miedos, aunque siendo siempre consciente de éstos. Sólo así se pueden conseguir cosas importantes, empezando por imaginar aquello que tiene importancia para nosotros. Sólo así merece de verdad la pena la vida.
Qué complejo el tema de los sueños, que siendo propios de las noches, cobran más importancia cuando los extrapolamos a toda nuestra vida. Claro, ya lo escribió Pedro Calderón de la Barca hace muchos años. Que aun queriendo él darle otro significado, también en este contexto me parece aplicable aquello de "que toda la vida es sueño"...
21 sept 2009
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3 comentarios:
y los sueños, sueños son;)
Bonita reflexión, Valle. Todos tendriamos que soñar nuestra vida, al menos una vez en la vida.
besos
(mek)
Gracias Mek, ahora me toca intentar convertir el sueño en realidad. Muchos besos. Valle
Buen artículo. ¿Qué más bonito que tener sueños y luchar por que se cumplan? O se tienen sueños, o no se vive.
Un beso.
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